El Cónsul de Hawai: tras la pista del primer surfer europeo

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Dani Esparza (aquí) nos presenta este gran trabajo de investigación con mucho rigor – por algo es profesor universitario-.

A raíz de la exposición SURF X 100 con Felip Verger y Jaime Izquierdo (más información aquíaquíaquí y aquí) estuvieron intercambiando info.

Hoy nos manda un artículo en el que investiga el primer surfer europeo

Resumen: Tomando la hipótesis de que Ignacio de Arana, cónsul en Hawái, fue el primer surfer en Europa, pues llevó a España desde Hawái dos tablas de surf y el primer libro de surf de la historia en 1914, este informe recaba mayor información sobre su estancia en Hawái y su regreso a España con el fin de refutar dicha hipótesis. La búsqueda se ha centrado principalmente en fuentes hemerográficas (de España, EEUU, Brasil y Reino Unido), que fueron los últimos destinos del cónsul, antes de morir en 1918, a la edad de 38 años. Este trabajo de investigación ha conseguido saber más sobre Arana, sobre su relación con el deporte y la sociedad hawaiana. Además se ha corregido una fecha clave para la historia del surf en Europa: su regreso a España con aquellas tablas no fue en 1912 sino en 1914.

Abstract: Under the hypothesis that Ignacio de Arana, consul in Hawaii, was the first European surfer, since he brought from Hawaii two surfboards and the first surf book to Spain in 1914, this report aims to obtain further information about his life in Hawaii and his return to Spain, in order to refute that hypothesis. The research has been focused on historical press sources from Spain, U.S., Brazil and United Kingdom, his last working places, before dying in 1918, at the age of 38 years old. This research has compiled further information about Arana, his relationship with sport and the Hawaiian society of 1910’s. Moreover, a relevant date for the history of surfing in Europe has been corrected: he didn’t return to Spain in 1912 (with those two Hawaiian surfboards), but in 1914.

En el año 2002, Javier Amezaga, de 3sesenta, sacó a la luz la sorprendente noticia sobre un alavés, Ignacio de Arana, cónsul español en Hawái, que trajo a su regreso a España una tabla de surf. Fue sorprendente porque se remontaba al primer cuarto del siglo XX, medio siglo antes de que el surf se practicara en España de forma regular. Además de aquella tabla (que hoy sabemos que fueron dos), se nos dio a conocer que Arana trajo un libro de surf publicado en Honolulu en aquellos años.

No se sabe de qué tipo eran aquellas tablas, si Olo (las más grandes), Alaia (medianas) o las de tipo Paipo (las más pequeñas, para ir tumbado), de haber sido de este último tipo no sería surf propiamente dicho. Sean del tipo que fueran, lo que sí se sabe es que quedaron reducidas a cenizas durante la Guerra Civil (1936-9), y hoy en día solo se conserva el libro, el primer libro de surf de la historia, del que solo quedan cinco ejemplares en el mundo (que se sepa). ¿Las usó en Hawái? ¿Y en España? Esta última cuestión es relevante para la historia del surf, porque de haberlas usado en España se trataría del primer surfer de Europa. Una prueba irrefutable de que esto hubiera ocurrido sería una foto, una filmación o una noticia en la prensa, pero nada de esto tenemos. Todo se debe reconstruir y recrear a través de las pistas que vayan apareciendo.

El problema

Hay un elemento material: el libro que trajo Arana el cual todavía se conserva. Había dos tablas de surf que ya no están, pero que son las primeras de las que se tienen referencia en Europa. Arana murió relativamente joven, con 38 años, y no ha quedado testimonio escrito por parte de él que nos dé alguna pista de si hizo surf en Hawái y en España, o al menos, desconozco que exista ese documento. No quedan testigos de la época, solo descendientes que nunca conocieron al cónsul, pero que han ido heredando el libro generación tras generación.

Hasta ahora, las informaciones que teníamos sobre él, además de las ya mencionadas, era que procedía de Álava, que fue cónsul en Hawái entre 1899 y 1912, y que murió en Inglaterra en 1919, como consecuencia de la llamada gripe española.

Pero, ¿cómo recabar más información? Si como se ha dicho no quedan testigos de la época que puedan dar alguna pista, y sus descendientes, hasta donde he podido saber, no pueden precisar ninguna de estas preguntas, como me ha confirmado Felip Verger (comisario de la exposición 100 años de surf) que ha estado en contacto con el más directo de sus descendientes, ¿a dónde acudir?
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Nuevas noticias sobre el cónsul

Para tratar de hallar más información sobre Arana he acudido a una de las pocas fuentes posibles que nos quedan, pero no las únicas, como por ejemplo las fuentes hemerográficas, de las adjuntaré algunos recortes, a modo de ilustraciones que acompañen el texto, en diferentes pasajes del informe. Primero he consultado fuentes españolas, prensa de nivel nacional que existiera en esa época. En este nivel solo he hallado dos referencias, una donde aparece su nombre y otra donde se refiere al cónsul de Hawái en el periodo en el que lo fue. En la primera, de marzo de 1907, se hace público en el ABC1 una lista de aquellos que han superado la oposición de la carrera diplomática, donde Ignacio Arana aparece en el lugar 31, siendo nombrado vicecónsul. En la segunda referencia, de 1913, en La Vanguardia2, se hace referencia a los fallecidos españoles en 1912 en las Hawái, que fueron 66 en total.

Puesto que es mínima la información que nos ha dejado la prensa española, he consultado hemeroteca del lugar de destino, Honolulu, donde trabajó. Y allí sí que he encontrado algo. Concretamente se habló del cónsul español en la prensa hawaiana en al menos veinte ocasiones. Algunas informaciones son bastante relevantes, relacionadas con fechas clave, como por ejemplo que volvió a España en 1914, y no en 1912 como se creía hasta ahora. También nos hace saber el momento de su llegada, que no fue en 1899, sino en 1911. Por tanto, su estancia completa fue desde finales de septiembre de 1911 hasta abril de 1914.

Entre otras informaciones, se dice que con Arana se inauguró el puesto de cónsul español en las islas Hawái, pues hasta entonces solo había en Honolulu un vicecónsul, que solía ser portugués. Esto se debía a que antes de 1907 no había apenas españoles en las islas (y sí bastantes portugueses), pero entre esa fecha y 1912, cerca de 8000 españoles llegaron a las islas transportados desde vapores que partían de Andalucía (Málaga y Gibraltar), reclutados por la Board of Immigration de Hawái, para trabajar en las plantaciones (esta información no viene en la prensa, está sacada de otras fuentes). Esta circunstancia recomendó el envío de un cónsul a las islas. Se sabe también que viajó a otras islas, seguramente para interesarse por el estado de los españoles allí, pues éstos estaban diseminados por todas las islas, y cómo mínimo hay referencia de su estancia en la isla de Maui, en el The Maui News (7.9.1912), donde se dio a conocer que se alojó en el Maui Hotel.
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Arana ocupó ese cargo en las islas desde principios de otoño de 1911, hasta abril de 1914, cuando regresó a España llamado por la corte del rey Alfonso XIII. El Hawaiian Gazette del 29 de septiembre de 1911 anunció la inminente llegada del cónsul español cuando ya estaba de camino: “Arana… is now on his way”. Días antes, el San Francisco Call, del 24 de septiembre, anunció también que el nuevo vapor Sierra, más rápido que sus predecesores, zarpó desde San Francisco rumbo a las Hawái, transportando entre otros -lo citan expresamente- al cónsul español Ignacio de Arana: “Prominent among the passengers was Ignacio de Arana, the Spanish consul at Honolulu”.

En otros artículos donde se le cita, se cuenta algo de su actividad, por ejemplo, que denunció las malas condiciones de trabajo de los españoles en Hawái, en aquel momento eran unos ocho mil (incluidas sus familias)3, la mayoría trabajos en el campo, reclutados anteriormente como se dijo por la Board of Immigration en Hawái. También se desprende de esos artículos que le gustaba el tenis, y organizaba cada miércoles agradables encuentros de “té y tenis” en las pistas del Moana Hotel, en Waikiki, con personas de alto nivel en la isla4. Finalmente, de nuevo el Honolulu Star-Bulletin, nos da la pista de la fecha de su marcha, en abril de 1914, cuando señala que el cónsul vuelve a España y será sustituido temporalmente por el vice-cónsul Thos F. Sedgwich. Hasta 1915, que llegó Luis Guillén, no habrá de nuevo un cónsul español en las Hawái. Arana, ya no volvió más. En 1915, según la prensa hawaiana, iba a ser enviado a Sao Paulo, Brasil5.
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Por tanto, para confirmar esto, el siguiente paso ha sido buscar en los periódicos de Sao Paulo de aquella época; y efectivamente en al menos uno, precisamente el que estaba dedicado a los españoles de Sao Paolo, el Diario Español, se da a conocer su nombramiento en una breve entrada, donde afortunadamente se aporta una información valiosísima, como la de su fecha de nacimiento: el 21 de septiembre de 1880, y que su segundo apellido era Abreu6. Además de esto, se dice que había sido anteriormente vicecónsul en Oporto y en Lisboa, y que el 7 de noviembre de 1911, ya en Honolulu, fue nombrado cónsul de 2a clase. Era caballero de la Orden de Cristo de Portugal y Licenciado en Derecho. En otro artículo póstumo, del 20 de octubre de 1919, se deja notar que Arana fue un cónsul querido, como escribía el editor del periódico, José Eiras, que según él, Arana dejó una “aureola brillante” en Sao Paulo.

Finalmente, sabemos que murió en Inglaterra en 1919, por tanto, el siguiente paso es buscar alguna noticia del cónsul en la isla británica, y afortunadamente, al menos, he hallado una noticia en la London Gazette7, donde se hace saber que el rey de Inglaterra, a fecha de 16 de octubre de 1916, aprobó el nombramiento de Ignacio Arana como cónsul de España en Newcastle, lo que nos indica que estuvo menos de dos años en Sao Paulo, y que desde ese año hasta su muerte, en 1919, no abandonará ya Inglaterra como lugar de trabajo y residencia.

Ignacio de Arana falleció en Inglaterra en 1919 como consecuencia de la gripe española, llamada así porque fue España el país que le prestó mayor atención en los medios a esa enfermedad, pues al ser un país neutral durante la Primera Guerra Mundial, no censuró la información como sí hicieron los países implicados para no dar pistas al enemigo de las bajas y las muertes producidas por la enfermedad. Se cree que entre 1918 y 1920 murió debido a esta gripe entre el 3 y el 6% de toda la población mundial. Personas ilustres como el pintor Gustav Klint, el poeta Apollinaire, o el economista Max Weber, fueron víctimas también de aquel virus.

Sobre pistas, preguntas y especulaciones

¿Es una prueba irrefutable la de que Arana hizo surf en Hawái por el simple hecho de llevar dos tablas y un libro a España? Seamos negativos, no. Quizá su único interés era antropológico, o tal vez llevarse un mero souvenir para enseñarlo en Álava, o quizá un regalo de alguien al que no pudo decir no. Esto pudo haber sido así, pero también pudo haber sido de otra forma. Para tratar de ser algo realistas, tratemos de reconstruir ese acto de llevarse dos tablas de surf y un libro desde Oahu a Álava, en torno a la información que se ha recabado aquí y a las condiciones de aquel entonces.

En aquellos años, un viaje de Honolulu a Álava debía rondar -dependiendo del tiempo de espera en los trasbordos y del estado del mar- en torno a las tres semanas. Solo de Honolulu a San Francisco se tardaba unos cinco días. Es de suponer que Ignacio Arana contrató un container para llevar todas sus pertenencias y que no llevó las tablas bajo el brazo. Aún así, una tabla de surf por el gran espacio que ocupa y por su elevado peso, aún transportándolo en un container, es algo más que un souvenir, es sin duda un acto de voluntad y un deseo que no es difícil de explicar si se entiende como un acto de admiración y pasión. Se sabe que no las trajo para donarlas a ninguna causa antropológica, ni para ningún museo, porque no lo hizo. ¿Las trajo como decoración? Puede que en parte sí, pero sobre todo las trajo para usarlas. ¿Por qué? El hecho de que fueran dos es una prueba más a favor. Si se tratara de un mero recuerdo o souvenir, una tabla hubiera sido suficiente, pero, ¿dos? ¿Había pensado el cónsul en alguien con quien compartir el surf en el País Vasco, para no estar solo? Y ¿por qué querría compartir el surf con sus paisanos, si no era porque ya lo había practicado antes?
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Arana, surf, Kahanamoku y el hotel Moana

Aún no teniendo nadie la prueba gráfica que demuestre a Arana surfeando, o algún testimonio de la época donde lo evoque, es más complicado pensar que no hizo surf en Hawái a que lo hizo, pues el entorno en el que él se movía y sus propias condiciones físicas, eran idóneas para una práctica del surf bastante natural. Cuando llegó a Hawái tenía 31 años recién cumplidos y estuvo allí más de dos años, lo que sin duda es una buena edad para practicar deporte, algo que se supone que hacía, pues organizaba aquellos encuentros de tenis y té, en el hotel Moana. Pues bien, veamos qué pasaba en el hotel Moana para explicar la estrecha relación con el surf. He acudido de nuevo a la prensa hawaiana para reconstruir cómo era y qué se hacía8. Y este es el resultado. El hotel se encontraba en Waikiki, en primera línea de playa. Era uno de los pocos hoteles de lujo que existían en la ciudad de Honolulu. En 1911, año de llegada del cónsul, el hotel contaba desde hacía varios años con electricidad, agua caliente, y teléfono en todas las habitaciones, además de ascensor, que comunicaba con las cinco plantas que por entonces tenía. Era un lugar de reunión muy solicitado por la clase alta. Además de las pistas de tenis donde se realizaban varios campeonatos al año, tenía unas vistas privilegiadas al mar desde las terrazas de las habitaciones y desde la terraza del restaurante. El hotel tenía una entrada y salida directa a la arena de la playa, y frente a él había un pier que penetraba unos 100 metros mar adentro. El hotel desde el año 1906 anunciaba entre sus atracciones la práctica del surf, teniendo tablas para sus clientes. Era frecuente que se practicara surf frente a este hotel siendo un espectáculo excitante verlo desde la terraza del restaurante, desde donde se contemplaban unas preciosas vistas de toda la playa de Waikiki.
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Arana, durante su estancia en Honolulu, tuvo la suerte de vivir el renacimiento en las islas Hawái del he’e nalu o surf, actividad milenaria en la Polinesia que entró en decadencia en el siglo XIX en Hawái con la llegada de la civilización. Y también tuvo la suerte de ver el nacimiento de una estrella hawaiana que se había convertido en la admiración y orgullo de la isla de Oahu y de todo el archipiélago, Duke Kahanamoku, que además de surfista excepcional (el padre del surf moderno), era el más rápido nadador del mundo. Ganó la medalla de oro en los juegos olímpicos de Estocolmo 1912, y a su regreso a la isla, fue recibido como un héroe. Se sabe que Duke iba a menudo al hotel Moana, al restaurante, y teniendo en cuenta que el círculo de la clase alta en Honolulu en aquella época era bastante reducido y todos se conocían, es casi seguro que Duke y el cónsul se tuvieron que conocer en persona y coincidir varias veces en la entonces pequeña Honolulu. Es aún más probable que Arana tuvo que haber visto hacer surf a Duke, pues el hotel Moana era uno de los sitios a donde él iba a hacer surf, e incluso, por qué no, tal vez éste le enseñara a cabalgar las olas, como hizo posteriormente en 1920 con el Príncipe de Gales, frente al hotel Moana.

Además de esto, en aquel entonces la sede del Outrigger Canoe Club, el primero de la historia del surf (fundado en 1908), estaba bastante cerca de dicho hotel. El cónsul, teniendo en cuenta la admiración que tenía por este deporte, es seguro que tuvo que pasar por allí más de una vez, tal vez a practicarlo, y quién sabe si no fue allí mismo donde también encargó las tablas que luego se llevaría al País Vasco.
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Muerte de Arana

Gracias a la colaboración de Mike Munoz (Hawaiian Spaniard), se ha podido encontrar la noticia de la muerte de Arana, que trascendió en la sociedad vitoriana, al venir en la portada del diario de esa ciudad, La Libertad (9.12.1918), donde quedaba reflejado que sus días, desafortunadamente, acabaron en Newcastle el día 19 de noviembre de 1918, y no en Liverpool, ni 1919, como hasta ahora se creía. En aquella noticia se hacía saber su muerte, y la llegada del féretro a Vitoria, transportado primero desde Inglaterra en el vapor Villalonga hasta Bilbao.
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¿Hizo surf en España? Una especie de conclusiones

Para poder ubicar el “cuándo” pudo haber hecho surf el cónsul Arana en España, primero habrá que determinar el tiempo que pasó en España. Con los resultados obtenidos, se deben corregir dos fechas relativas a su biografía: su periodo de estancia en Hawái no fue entre 1899 a 1912, sino de 1911 a 1914. Y por tanto, su regreso a España fue en 1914, y no en 1912 como se creía hasta ahora. Por el momento, tampoco contamos con ninguna imagen suya, he rastreado todo lo que he podido, y desafortunadamente la prensa hawaiana no incluyó nunca una foto suya, aunque sí del cónsul que le sucedió, Luis Guillén.

Arana, como se ha visto, no vivió regularmente en España tras su regreso de Hawái, pues meses después marchó a Brasil y luego a Inglaterra, donde murió. Si su casa en España estaba en Álava (provincia que no tiene mar), parece que no tendría demasiadas oportunidades de usarlas, tendría que transportarlas en un viaje penoso, por malos caminos, transportes también malos y con un equipaje incómodo. Aún con todo estos inconvenientes que hace más complicada la práctica del surf, no es imposible. Para futuras investigaciones, la clave está en saber lo que pudiera haber hecho justo después de su regreso y antes de marcharse a Brasil, es decir, entre mayo y diciembre de 1914. Ahí hay un verano de por medio, y tras casi tres años fuera de Álava (en Hawái), es lógico que pasara cierto tiempo en su casa, por ejemplo, todo el verano. ¿Pudo haber probado ese verano sus tablas en alguna playa de Guipuzcoa o Vizcaya? ¿O en su ausencia y tras su muerte, pudo alguien de su familia o amistades haberlas usado? Estas son preguntas que se deberán contestar cuando aparezcan más pruebas, si es que aparecen.
Captura de pantalla 2014-02-12 a las 11.09.48Con respecto al libro, como es lógico, su familia y sus descendientes tuvieron que quedar fascinados con aquellas imágenes tan espectaculares mucho más de lo que nos parecen hoy, teniendo en cuenta que eran las primeras imágenes que se veían del surf en España. En este sentido, la familia Arana fue una privilegiada9.

Una conclusión por el momento indiscutible es que hubiera hecho surf Arana o no, o incluso cualquier otra persona relacionada con él en España, lo cierto es que la fuerza de esas imágenes (las del libro), y aquellas dos tablas, no fueron suficientes para crear escuela en España y que otros se lanzaran al agua con aquellas dos tablas o con otras nuevas hechas artesanalmente, y que (esto es lo más importante) continuaran la actividad del surf a través del tiempo. Nada de eso ocurrió, pues el surf como se sabe no empezó a practicarse de forma regular en España a partir de los 60, medio siglo después de la llegada de aquellas tablas.
Captura de pantalla 2014-02-12 a las 11.09.57 Pero, sea lo que fuere, la historia no es solo una mera reconstrucción de lo que pasó en un tiempo determinado, es algo más, algo dotado de significado simbólico, una fuente de inspiración para el tiempo presente. Y así, tanto si el cónsul Arana hizo surf en España entre olas de verdad, o entre sus sueños y deseos, lo que todo el mundo sabe ya es que ese hombre fue el primer europeo en traer a Europa el germen de la fiebre de lo que décadas después se convertiría en una enfermedad sin antídoto, el surf, una epidemia que ha infectado la totalidad de las costas del mundo allí donde haya olas. Y 100 años después, tras décadas de oscuridad, ha emergido de nuevo la estela de su última ola, para animar el espíritu de los presentes; inspirando entre otras cosas la organización de una magnífica exposición sobre la historia del surf, que entre 2012 y 2013 tuvo lugar en el Museo Marítimo de Bilbao, hasta ahora la mayor organizada en toda España.

El cónsul de Hawái. Ignacio de Arana y Abreu (1880-1918). Ese era su nombre y aquel el tiempo que le tocó vivir. La búsqueda de nuevas huellas continúa.
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Agradecimientos

A Javier Amezaga (3sesenta) por escaneo y envío de su artículo de 2002 sobre Ignacio Arana publicado en 3sesenta. A Felip Verger (Golfo Atlántico y 3sesenta) por información vía email, noviembre de 2013. A Jaime Izquierdo (Golfo Atlántico) por préstamo y envío de fotos de la exposición 100 años de surf. A Mike Munoz que ha hallado y compartido la noticia de la muerte de Arana, y de nuevo a Mike y a J.D. Fernández (del grupo Hawaiian Spaniards), que al igual que yo, no han podido encontrar, de momento, una imagen del cónsul (de momento).

Si alguien puede ofrecer nueva información de la vida de Arana, como familiares, amigos de la familia o investigadores, por favor, póngase en contacto con Daniel Esparza, en: daniel.esparza@upol.cz

*Para citar este artículo: Esparza, Daniel (2014) “El cónsul de Hawái: tras la pista del primer surfer europeo”. Olo Star-Bulletin, n.1, febrero, 2014.

Daniel Esparza Ruiz, es profesor en la Universidad de Olomouc.

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